jueves, 28 de abril de 2016

COMPRENDÍ

Y entonces comprendí
que vas a estar siempre
Que no te olvidé ni me olvidaste
Que seguí escribiéndote
Aún pensando en no amarte.

Lo sentí así
Decidí marcharme de ti
Pues creí dejar de amarte
Y comprendí que eras yo.

Que lo nuestro fue importante
Pero que ninguno de los dos,
Pese a tanto amor
Supo quedarse.

Volver, ¡para qué!
Si ya nada es como antes
Pasaron algunos años
Sólo siento frío...
¡Aquí ya no hay nadie!

* Lulú Hidalgo

viernes, 8 de abril de 2016

La Matanza de Cabras


Escribir aquí sobre este vil asesinato en serie del ganado guanil canario es, para mí, sencillamente, detestable. Describir lo que siento se acercará pero no será total tal descripción, porque no existe el calificativo justo, ahora mismo.
El plan Life, de la UE, es un plan de “Quítate tú para ponerme yo”. Esto es, reforestar plantas matando fauna. Ya han matado setenta y siete cabras y piensan acabar con las cincuenta que quedan. Increíble. Resulta que el plan “LIFE” es un acuerdo que fue firmado y aprobado, o viceversa, por la presidencia del Cabildo de Gran Canaria y la Consejería de Medioambiente. Increíble, otra vez. Se han ofrecido a estos estamentos otras soluciones de colectivos, pastores, personas que adoptarían cabras, pero… No oyen, ni caso, porque los sueldos y la estancia de los francotiradores, traídos del Coto de Doñana para este menester, deben ser amortizados, claro, cómo iba a ser si no…
Aquí viene mi eterna letanía de humanidad precaria, de valores perdidos, de insensibilidad, de materialismo extremo, de superioridad “racional”, de razón, sobre los animales, ¡pobre humanidad! Pero, por otro lado, existe el pueblo llano, el que tira hacia el monte a avisarlas, a empujarlas hacia el risco, donde no llegan las balas. Esa es la humanidad que se hermana con las cabras, de esa humanidad es de la que yo presumo, de la que tiene sentimientos y esperanza.
Parece ser que la cuestión es monetaria, esa no nos alcanza a los pobres, nosotros sólo entendemos de amor, hambre y rabia. La soberbia se manifiesta, pensamiento capital, dando tiros por dinero, da igual lo que se mate, elefantes, leones, toros, cabras… No son personas... La inmundicia de nuestro interior permite tales atrocidades. La maraña que envuelve la mente, como una telaraña gigante en la selva, enreda el cerebro de cargos políticos, ya descerebrados por naturaleza, y se monta el kaos. Pero el pueblo ve, oye, se informa, aunque aletargado, y seguimos informando a quien no lo sepa, vamos entre todos tejiendo nuestro propio manto.
A estas horas ya hay cabritas muertas, ya hay imágenes de crías tiroteadas. No se ha podido hacer nada, no han querido salvarlas, los políticos no han aceptado las apañadas, ni nada de nada, tan solo MATARLAS.
Qué más puedo añadir... no se me ocurre... lanzaría mil improperios, mil maldiciones... pero no me sirven de nada. Ni tan siquiera de desahogo me sirve...
Ya sólo tengo dolor en el alma, solo me brotan las lágrimas...
* Lulú Hidalgo