miércoles, 31 de agosto de 2016

Carta a Frida Kahlo



Las Palmas de G.C., a 25 de Julio, un año cualquiera


Querida Frida, jamás pensé escribirte al más allá y mucho menos sentir que, de alguna forma, esta carta te llega, que me leerás...
Mis letras de hoy desparraman lágrimas contenidas para ser escritas, lo que me recuerda irremediablemente a ti. Mi bella Frida, tu dolor frustrante se hacía indoloro, quedaba colorido expresado en el lienzo, transferido por el pincel y tu mano adormecida guiada por los tonos del sufrimiento. Óleo salado de llanto... El dolor de aquel accidente me recordó a ti. Tú eras una jovencita cuando te atropelló aquella guagua, el mío fue hace un mes apenas... A partir de ese instante imborrable mi mente se trasladó a un lugar desconocido llamado "dolor". (En ese momento, todo se sucede de forma “cósmica”. La cabeza huye despavorida, o quizá es el alma, que se sale del cuerpo para ver la historia “desde fuera”. Chirrido de frenos quemando goma en el asfalto. Impacto certero, inevitable...)

Lugar desconocido es aquél donde entras por obligación, porque quien escribió este guión así lo vio propicio para el argumento de la historia. ¿Quién coño escribió los putos guiones de nuestras vidas, Frida? ¿Tú? ¿Yo? A lo mejor fuimos nosotras, ¿quién sabe? (Porque mi dolor comenzó en mi época de lactante, tras una enfermedad infecciosa que me dejó secuelas crónicas. Mi gran accidente fue a la edad de seis meses y quedó en mi subconsciente que yo nací "normal".)
 
Por causas y azares, después del dolor, repetidas veces en mi vida, entra el mundo del arte a la palestra.  Por lo demás, el entorno político en el que vivo esta existencia es como en tu época, de revueltas populares, politicas, sin ningún Zapata, por cierto; y de intelectualismo revolucionario candente. Ya, ya sé que no se debe profanar el sueño de los muertos. Igual no es bueno para ti ésto que hago, Frida, mi musa del dolor hecho arte. Sigue fluyendo un canal invisible que me lleva a dedicarte éste, mi lienzo, mis páginas. (No creas que pretendo imitarte, ni siquiera quiero parecerme a ti. No quiero ser como tú, porque tú pintas, yo escribo. Envidiarte, !qué! El dolor no se envidia, amiga mía)

Hay más de veinte años, yo no te conocía... Un amigo leyó un artículo mío que se publicó en una revista anarquista de la época (1992) y me habló de ti. Me dijo que el dolor de mi "cárcel" (silla de ruedas) lo había logrado cambiar por letras, escritura desgarradora pero no por ello menos real. A mis 27, creí que Rudy estaba chiflado, no entendí absolutamente nada. Y resulta que fue él quien "vio" nuestra sincronía. Se fue terciando, poco a poco, año a año, dolor sufrido fue escrito, y me fuiste calando, te me aparecías cual fantasma, te nombraban, una exposición de pintura mejicana, la película de tu biografía. Internet terminó de abrirme las puertas de tu Casa Azul, y heme aquí dedicándote mis más duras y bellas palabras, en una carta extraña.

(Y es que pareciera, amiga Frida, que no existe arte sin dolor, y viceversa. Y quizá esta carta vino a cuento. Quizá tuve que escribirte para realizar, una vez más, la coreografía de bailarinas con traje negro, porque... no pude crear en este tiempo, no pude escribir nada desde hace un mes... Y viniste tú, mi querida musa -la irrupción de esta carta en mi imaginación-, a desbloquearme.)


Hermana de infortunio, de la política y las artes, perdona mi osadía, me despido de ti, compañera, a sabiendas de que me atreveré a escribirte de nuevo.
Gracias por ser...
Hasta pronto,
tu profunda admiradora,


martes, 16 de agosto de 2016

LETRAS INTRÉPIDAS




No, no soy yo quien las alienta
Siento cómo fluyen las palabras
Siendo poemas, versos, las letras
Irrumpen intrépidas, exaltadas.

De lo que más el mundo detesta
Muestro ésta, mi prueba insabora:
"¿Verdades? Gracias, toca siesta...
Mi vil mentira, tú, no desmontas".

Heme, pues, aquí, con la estrofa
Pues no sé andarme con remilgos,
¿Métrica, rima, ciertas formas?

Entre verso o rima yo no distingo
Y un soneto pareciera que asoma...
¿Por su rima será, o por su ritmo?

* Lulú Hidalgo

lunes, 15 de agosto de 2016

ALAS ABIERTAS





Alas abiertas
Emprendo el vuelo
Hacia lo desconocido.
Salto al vacío 
De decisiones inciertas
Soltando lastres
Agua en el incendio
Letras con tinta
De lágrimas y agua
Que se vuelven vida
Tras expresarlas.
Pequeña,
Sencilla, 
Alerta de qué...
Vuela, alma herida,
La libertad te espera.

*Lulú Hidalgo

martes, 2 de agosto de 2016

MENTIRA O NO...




¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Solo mi voz, que hace eco, y el silencio.

Camino por la línea dorada que me dirige a no sé dónde... las paredes rocosas de la cueva parece que me hablan, contándome las historias ancestrales, cuyos ecos quedaron tatuados en los rincones del pensamiento para todas las generaciones.

Sigo andando y el paso es cada vez más angosto. Se estrecha, apenas me cabe el cuerpo. Estoy andando por la cueva de mí misma. Y llegado este punto de profundidad me da miedo... la luz, tenue y dulce, pequeña y fuerte, se divisa allá, lejos, en la distancia.

Empiezo a restregarme los ojos, legañosos. La luz del día entra por la ventana. Guiño de ambos ojos por tal claridad...

Buenos días, estaba soñando, menos mal, que... ¿era mentira?
* Lulú Hidalgo