Me levanté y fui hacia la cocina. La cafetera se me escurrió de entre los dedos. Lo intenté otra vez, no se me escurría, mis dedos eran transparentes, traspasaban el sólido metálico de la cafetera, como en las películas…
Seguía notando “cosas”. Algo estaba sucediendo. Lo que fuera me tenía en estado de paz, era especial, así que decidí ir a ducharme…Al llegar al dormitorio me quedé petrificada. No es posible. Cómo va ser esto, si estoy en la puerta del cuarto no puedo estar en la cama a la vez. Imposible.
Me acerqué a mí misma, me toqué la cara, estaba helada. La respuesta me llegó al fin.
Desde la eternidad, mi energía se transformó en luz, me volví eterna. Había muerto.
No. Perdón. Regresé a la vida eterna. De donde vine. Del universo eterno...
* Lulú Hidalgo
(Fuente de la imagen: http://www.migueltuyare.com.ar/images/eternidad.jpg)


