El Rincón de Lulú. "Mis letras son palabras que quieren ser escritas formando ideas, frases, argumentos, sentimientos. Aquí estoy para recibirlas..."
viernes, 20 de mayo de 2016
IRONÍAS (tragicomedias...)
La educaron para ser una "señorita". Tomó sus lecciones desde pequeña como todas las niñas. “Siéntate bien, no te rías de forma escandalosa. No eructes. No te tires pedos. Revienta si es preciso, mi niña, pero no seas malcriada. No contestes. Sonríe…”
Como aprendiza siempre fue buena, no hacía falta que le explicaran mucho. Lo que sucedía constantemente era el cuestionamiento de la niña ante cada lección.
- Pero ¿por qué no me puedo reír como yo quiera, ni puedo eructar? ¿Y si me reviento por no soltar el gas? Yo eructo con la servilleta tapando la boca y no hago ruido…
La madre cambiaba de color ante las "impertinencias" de su hija. Era rebelde e indómita sin remisión y su madre lo sabía. Le inculcó valores, le enseñó qué era el respeto y a practicarlo, a saludar, a dar las gracias y pedir las cosas por favor, a no hacerle a los demás lo que no te gustaba que te hicieran... Más los modales patriarcales, por supuesto, los mismos que le había enseñado, a su vez, su madre a ella.
La niña se hizo joven y adulta. A los 18 ya se notaban sus tendenciosas actitudes “anti - todo”. A los 25 le dijo a sus padres lo siguiente:
- Bueno, ya no tiene sentido que pretendan “educarme” como una chica seria, porque no lo soy. Jamás conseguirán esa hija porque fumo, bebo, no me pinto, no uso tacones, no me voy a casar.
(Sus padres, con cara de asombro y sorpresa, se miraron con preocupación, esperando a ver por dónde saltaba la liebre, viniendo de ella podían esperar cualquier cosa.)
- Y el motivo más convincente es que, lo intentamos, pero ni siquiera aquel traje de bailarina, de gran tutú rosa... logró ocultar mi silla de ruedas…
(Ironías de la educación.)
* Lú Hidalgo
NO CIERRES LA VENTANA
No cierres la ventana* Lú Hidalgo
Que me ahogo.
Déjame ver el alba
Con tus ojos.
Y ahora dime
Que volverás mañana
A dar aire a mi jardín.
Asomada a mi balcón
Veré como te marchas
Atado al corazón
De la escarcha.
Cuando regresas
Las mariposas corean
Su dulce canción.
Allá afuera
El jardín reverdece
Imaginando tu riego
Para mi tierra seca.
Y las briznas de tu agua
Reverberan en las hojas...
¡Por si no volvieras!
jueves, 19 de mayo de 2016
COMO CRISTALES DE VASO ROTO
Cuando se muere por dentro, cuando el corazón se rompe en pedacitos como cristales de vaso roto, cuando llegas a sentir la muerte en vida, algo se rompe también en el alma.
Cuando, más tarde, poquito a poco, llega la conciencia de estar viva y la de seguir adelante como sea..., renacer se hace muy difícil. Resucitar, remontar el vuelo, resurgir de la nada, de donde ni siquiera quedó pilar en pié, sí, puede suceder, pero es angosto y pedregoso el camino del olvido. Y mientras recorro el camino, tropiezo y caigo, mi herida sigue sangrando...
Cuando el corazón se siente tranquilo, cuando, aunque llueva, se siente la tibieza del sol tras las nubes, cuando llega el verano al alma, florecen malvas en el desierto más árido. La decisión de vivir en un infierno o hacer de la vida el jardín mágico es, puramente, una libre elección. Vivir con el pasado no tiene sentido, no se puede cambiar. No tiene tampoco porqué repetirse...
Cerrar el capítulo, pasar página y seguir escribiendo; o dejar ese libro en el estante, sin olvidar jamás su desenlace, y escoger otro libro. (Siento mi mano trémula y dudosa, no, no quiero ningún libro.) Pero éste, sí, es diferente, desde el color hasta la letra impresa, que es ninguna...
Lo verdaderamente grande es dejar el libro en el estante y llegar a ser capaz de coger y abrir el siguiente.
* Lú Hidalgo
SATISFACCIÓN
La música envuelve mis sentidos y aunque no puedo cerrar los ojos para escribir, los siento así, cerrados... Musa de siempre, música que hablas a mi ser escribiente y me transportas hacia él.
El fracaso por la injusticia no me puede hoy. Lo domino con música. La frustración que me producen mis fracasos se transforma en reto de supervivencia - la ley del más fuerte, o tú o yo-, convirtiéndola en hechos reparadores que, a pesar de los años transcurridos, alivian.
La universidad a los 49. Esperé y perseveré tanto, tanto... Pero anduve con el peso del fracaso, todo el tiempo, hasta ese entonces, sintiendo que me debía algo. Por eso me permito la licencia de obviar el diccionario, afirmando que el antónimo de fracaso es "satisfacción".
Y cuando regreso de alguna de mis luchas, un día cualquiera, con un fracaso a mis espaldas, de nuevo es la música mi musa, la que me devuelve la satisfacción haciéndome sentir viva, y, de esta forma, "desfracasarme"...
Nada más (y nada menos).
Nada más (y nada menos).
miércoles, 18 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
FAMA O ÉXITO
Nunca quise alardear de nada ni ser famosa. La fama no es algo que me atraiga, la verdad. Ser famosa me produciría desilusión. ¿Por qué? Porque dependiendo del caso y la cosa, la fama sólo sirve para perder independencia. La fama es salir en tv, que te reconozcan por la calle, que te señalen y digan: "Mira, mira. Ahí va Fulana de Tal".
El éxito es otro cantar. Tener éxito en lo que hago es mi propio reconocimiento. Aquí sí es posible, para mí, gestionar el calibre de tal cuestión. El éxito es necesario poder 'sentirlo'. Es la certeza de que he ganado en algo. Saber a ciencia cierta que algo ha sido superado, emprender acciones exitosas en su fin, sin rayar en la prepotencia, son valor y amor propios para quien lo ha sentido.
Mi éxito es vivir en paz, ser feliz, sacar mi carrera, publicar mi novela, mis poemas; sintonizar con mi yo cuántico, actuar de forma coherente para conmigo y mis congéneres, perdonar y ser perdonada, y, sobre todas las cosas, amar sin condición. Amor a las plantas, a los animales, a todo lo que tiene vida, incluido el ser humano. Ese al que pertenezco sin querer. Sólo así, sin resentimiento, es como puedo avanzar y para ello, cómo no, también es preciso estudiar a Jung, Einstein, Garnier, Pope,...
La cuestión final es la siguiente, en mi forma particular de verlo:
La coincidencia no es casualidad, y tal casualidad, tan arbitraria, así como así, no existe. Todo es un compendio de relaciones entre unas cosas y otras, todo está enlazado...
Y, en última instancia, en la comprobación de las cosas que demuestran su veracidad, digo, para mi satisfacción personal, que todo este horror que veo no existe, que todo me lo inventé yo equivocándome.
Que todo es mentira y que estoy creando un mundo nuevo...
* Lulú Hidalgo
LA "OTRA" LLUVIA
La luz es más tenue según avanza la mañana.
Bancos de nubes entorpecen el sol, agua en la cara, olor a tierra húmeda.
El verde “reverdece” y no me corrija la repetidera.
Se sabe que la tierrita, con tres gotas le bastan para que salga hierba en las aceras.
Y es que, a buen entendedor con poco va.
Ayer vi correr el barranco, y eso, amigo, eso no es muy corriente en esta tierra mía.
La lluvia moja los ojos pero no, no es es esa lluvia.
Porque a veces dentro, en el fondo del alma también llueve.
Y no son las mismas lluvias.
Unas alimentan el mundo vegetal, humano y natural.
En cambio hay otras a las que nunca se invocan.
Cuando aparecen no se puede usted aguarecer de ellas.
Porque lo inundan todo y no hay forma.
Se enchumba todo de lágrimas.
Esa es “otra lluvia”.
Lluvia del alma porque el amor también muere y muere tanto que…
Es insoportable el hielo del corazón.
Llueve tanto que impide escuchar el latido de dos corazones que se amaron hasta el delirio.
Es tanta la lluvia que...
No se ven, no se escuchan.
Un corazón, el suyo, que sigue en el pasado como el primer día.
Y el mío cabalga a ritmo acompasado, cual tic-tac del reloj.
Sin cambiar en ningún momento el paso, frío e impávido, sin sorpresa ni amor.
Tan sólo “nada”.
La lluvia le canta hoy a ciertos amores que han desaparecido.
Al amor ese, que vive y pervive, sólo por remordimiento.
Al amor que se dejó morir de sed por no ser regado en su justo momento.
Llueve en este otoño dando vida a la tierrita y en su corazón también llueve, “amigo” le digo por ser educada.
Con respecto a usted, mi corazón dice que no hay ni lluvia.
Sólo frío.
viernes, 13 de mayo de 2016
La vida pasa deprisa por mi mente.
Aires renovados quieren venir.
Aquí y ahora permanezco
En la quietud del perdón.
Llegó con la alborada
Y se me escapó con la noche oscura.
Es mi sombra que oscurece el alba.
Se presenta incansable, perpetua.
Sombra que no me cobijas
Dime lo que quieras y duerme.
Debemos dormir juntas.
Dos en una.
Divisando , por fin, la luna
* Lulú Hidalgo
lunes, 9 de mayo de 2016
LA ILUSIÓN
Llevaba dos días sin peinarse, la misma camiseta inmensa que le llegaba a las rodillas, sin coger el teléfono, sumida en sí misma.
No sabía muy bien qué le pasaba, sólo escribía y cantaba al son de la canción de turno. Una radio cantaba loca y sola, como ella.
Sin dormir, los granos asomaban su hinchazón y su rojez primera divertían a la mujer. Ella sabía que su pasado se estaba destapando y saliendo a la luz, convirtiéndose en pus.
Pus blanca en el cachete, en la barbilla, en la espalda… Las emociones reberveraban y cada dolor revivido se convertía en un grano.
Bravo. El sentimiento de frustración asomaba por fin, se dejaba ver de alguna manera. Eso andaba buscando, verse a sí misma para deshacer los nudos traumáticos de su vida.
Sus padres se lo dieron todo. Ella quiso desligarse y ser, lo que le costó ser “desheredada”. Buscó trabajo, se alquiló un pisito de barrio, vendió el coche y comenzó a ir en guagua.
Pensaba que así podría, siendo independiente, dejar de recordar. .. Pero le venía a la cabeza una y mil veces el rostro de Richard pegado al suyo, jadeante, como un animal en celo.
Sabía que tardaría en recuperarse porque su padrastro estaba dentro de ella, muy dentro, en su subconsciente, y le odiaba, por supuesto.
Sin embargo, la ilusión volvió a su vida, aunque ya nunca más tendría “novio”, el estereotipo de hombre se le había deformado y tampoco le gustaban las mujeres, qué se le va a hacer…
Recuperó la ilusión porque había vuelto a escribir, su ilusión creció y pudo seguir viviendo, sola y loca, pero cantando sus canciones, como la radio...
* Lulú Hidalgo
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