lunes, 16 de mayo de 2016

LA "OTRA" LLUVIA


La luz es más tenue según avanza la mañana.
Bancos de nubes entorpecen el sol, agua en la cara, olor a tierra húmeda.
El verde “reverdece” y no me corrija la repetidera.
Se sabe que la tierrita, con tres gotas le bastan para que salga hierba en las aceras.
Y es que, a buen entendedor con poco va.
Ayer vi correr el barranco, y eso, amigo, eso no es muy corriente en esta tierra mía.
La lluvia moja los ojos pero no, no es es esa lluvia.
Porque a veces dentro, en el fondo del alma también llueve.
Y no son las mismas lluvias.
Unas alimentan el mundo vegetal, humano y natural.
En cambio hay otras a las que nunca se invocan.
Cuando aparecen no se puede usted aguarecer de ellas.
Porque lo inundan todo y no hay forma.
Se enchumba todo de lágrimas.
Esa es “otra lluvia”.
Lluvia del alma porque el amor también muere y muere tanto que…
Es insoportable el hielo del corazón.
Llueve tanto que impide escuchar el latido de dos corazones que se amaron hasta el delirio.
Es tanta la lluvia que...
No se ven, no se escuchan.
Un corazón, el suyo, que sigue en el pasado como el primer día.
Y el mío cabalga a ritmo acompasado, cual tic-tac del reloj.
Sin cambiar en ningún momento el paso, frío e impávido, sin sorpresa ni amor.
Tan sólo “nada”.
La lluvia le canta hoy a ciertos amores que han desaparecido.
Al amor ese, que vive y pervive, sólo por remordimiento.
Al amor que se dejó morir de sed por no ser regado en su justo momento.
Llueve en este otoño dando vida a la tierrita y en su corazón también llueve, “amigo” le digo por ser educada.
Con respecto a usted, mi corazón dice que no hay ni lluvia.
Sólo frío.

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