jueves, 19 de mayo de 2016

COMO CRISTALES DE VASO ROTO


Cuando se muere por dentro, cuando el corazón se rompe en pedacitos como cristales de vaso roto, cuando llegas a sentir la muerte en vida, algo se rompe también en el alma.
Cuando, más tarde, poquito a poco, llega la conciencia de estar viva y la de seguir adelante como sea..., renacer se hace muy difícil. Resucitar, remontar el vuelo, resurgir de la nada, de donde ni siquiera quedó pilar en pié, sí, puede suceder, pero es angosto y pedregoso el camino del olvido. Y mientras recorro el camino, tropiezo y caigo, mi herida sigue sangrando...
Cuando el corazón se siente tranquilo, cuando, aunque llueva, se siente la tibieza del sol tras las nubes, cuando llega el verano al alma, florecen malvas en el desierto más árido. La decisión de vivir en un infierno o hacer de la vida el jardín mágico es, puramente, una libre elección. Vivir con el pasado no tiene sentido, no se puede cambiar. No tiene tampoco porqué repetirse...
Cerrar el capítulo, pasar página y seguir escribiendo; o dejar ese libro en el estante, sin olvidar jamás su desenlace, y escoger otro libro. (Siento mi mano trémula y dudosa, no, no quiero ningún libro.) Pero éste, sí, es diferente, desde el color hasta la letra impresa, que es ninguna...
Lo verdaderamente grande es dejar el libro en el estante y llegar a ser capaz de coger y abrir el siguiente.

* Lú Hidalgo

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