miércoles, 20 de julio de 2016

LA INDIGNACIÓN




Indignación es lo que siento ante algo, un hecho, indigno.
Sentimientos y actos toman la dignidad como enemiga,
dignificando lo inaudito…
Juegos de palabras que dicen de moral, olvidando lo importante,
elevando al cielo su plegaria de bienestar.
La indignación de un movimiento popular en las calles
y millones de voces gritando y exigiendo dignidades.
Siento la poesía de un pueblo caminando hacia la otra orilla,
donde el remanso de vida espera
a que la canción de la vida misma que comienza,
sea una vida libre de esclavitudes, de horrores,
de masas de gente huyendo por las guerras,
otras masas muriendo de hambre, por un sistema indigno,
hecho en exclusiva para reyes, aristócratas y caciques.
Minoría poderosa a la que el pueblo teme o adora,
la indignación se cambió por la desidia y
nos volvimos conformes,
acomodándonos en lo indigno
esperando migajas del “gran hermano”.
Mi indignación es continua y no callo mi voz ni la callaré,
aunque me quede afónica de gritar yo, solamente, sola.
Pero, no...
¡Escucha!
¿Qué es ese murmullo que se oye allá, de fondo?
Es la multitud que se levanta,
¡ahí viene cantando y en marcha por un mundo más justo!
* Lulú Hidalgo

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