Sin quererlo me desperté a las 3:35. Pensaba que ya iba a amanecer pero se oía un silencio típico de madrugada, dónde aún faltan horas para que despunte el sol...
No sabía qué era lo que me revolvió pero me desperté agitada, tosiendo, ahogada, sin aire. El cuerpo empapado en un sudor necio que moja hasta la ropa de la cama. Y un pensamiento continuo repiqueteando en mi mente, tengo miedo, tengo miedo.
Pero se me secan boca y garganta al unísono, el espanto arrasa mi centro nervioso, que se dispara, mamá, hoy es el día de la madre y tú, de nuevo, ya no estás ni estarás más, de nuevo esa sensación de soledad o ya ni sé cómo llamarla...
Te echo de menos como nunca o como siempre, Má... Te nombro cada día y de mi subconsciente sale a borbotones tu ausencia, extrañamente, en días como hoy...
Vaya tontería, un calendario, una fecha creada para consumir y mira tú qué tal me sienta, así funciona el sistema
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