domingo, 31 de enero de 2016

El Carnaval


* ANTES Y AHORA
Era viernes, el trabajo se hizo más tedioso que ningún viernes, esa noche era la Verbena de la Sábana. El Carnaval ocupaba la mente y el alma. El disfraz, las pinturas, la cartera amarradita para no perder nada…. Y las horas no pasaban en el trabajo. Llegaba la noche, baile, fiesta, risas, hasta que amanecía. Lo peor era la peste a orín por todas las esquinas. Así, año tras año.
Y me cuentan que, hoy día, el hedor mañanero de cada fiesta carnavalera es el mismo aquí que allí. Antes y ahora. Ahora veo a la gente disfrazada todos los días. La careta es perfecta, afeitada, limpia, estirada… Se lava el elástico de vez en cuando y listo. El Carnaval se desfasó y se quedó en el día a día, y la gente se acostumbró a vivir disfrazada. Es mejor ocultarse, engañarse y disfrazarse. No vaya a notarse tanta desdicha…
* Lulú Hidalgo

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